que diferencia hay entre ver y ver, entre saber lo que nos dicen las demás personas en el tiempo de decirnoslo, y saber lo que nos dice el corazón mientras el nos responde. Que fecundo es este principio, cuantas luces y magia esparce!. Cuantos errores y prejuicios disipa!
Si, ahora estoy yo convencio, no por las fuerzas de tus palabras, sino por las respuestas evidentes de tu verdad interior, o sea, de tu esencia. Porque comprendo lo que me has dicho; pero, cuantas otras cosas no me has hablado y he comprendido!. Todo esto no viene de los cuerpos; no esta en los cuerpos, pues nada de esto esta encerrado en la idea de materia, y estoy convencido que no hay que juzgar ni jugar con las obras del amor, y no por los diversos sentimientos que este entrega, sino por las ideas inmutables, necesarias, eternas que las representan.
lunes, 4 de agosto de 2008
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