Este discurso tiene sabor a mentira, pero son las letras las que se convierten en efímeras y solo se deshacen como la arena que tienes sobre la mano, pero que como una ilusión latente vuelan y cobran una forma sinuosa de maldad y perseverancia al hacer sentir y pensar cuando las dejas entrar… y así mismo, se convertirá cada luz de la calle en una muestra patética de realidad, que no demuestra nada sino solo advierte del peligro… porque sobrevivimos mientras no vivimos; nos movemos, avanzamos y desarrollamos nuestra vida tan lento que apesta y sin embargo por dios que se camina rápido…
Perdón, ¡ perdón ¡, perdonen que mi lamento presto se transforme en reclamo, no tiene sentido culpar al ego porque el juego de las culpas es patético, así que solo demorara un momento, recuerde que era lo que usted quería, estrelle su cabeza contra la pared mas cercana y si aun lo recuerda y si, ¡mas aún!, le importa, entonces lo que quiere vale la pena y debiera ponerse a pensar en como hacerlo realidad para regalarlo al mundo que nos ha dado tanto, tanto, tanto que mire usted cuanto lo queremos cambiar…

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